Fotografía de archivo del encuentro de las aguas del Rio Negro con el rio Solimões en Manaos, estado de Amazonas (Brasil). EFE/Marcelo Sayão

El Consejo Mundial del Agua pide abrir las puertas al sector privado

29 junio 2016.-

Por Eduardo Davis

El agua es un derecho humano y también un “negocio” en el que debe participar el sector privado, sobre todo frente a las crisis financieras que afectan a los Estados, dijo a Efe el brasileño Benedito Braga, presidente del Consejo Mundial del Agua.

“La Organización de las Naciones Unidas ha reconocido el agua como un derecho humano, pero depende de inversiones y de cuestiones económicas que no pueden olvidarse”, indicó Braga en una entrevista con Efe en el marco de un primer evento preparatorio del próximo Foro Mundial del Agua, que se celebrará en Brasilia en 2018.

Un derecho fundamental

En opinión de Braga, el agua como derecho humano es “equivalente” a los alimentos, que son producidos en su mayor parte por la empresa privada y se comercializan precisamente por el componente económico que conllevan.

“Son derechos humanos, pero no pueden ser ejercidos sin tomar en cuenta la cuestión económica y la necesidad de inversiones que los Estados hoy por hoy no están en condiciones de acometer solos, por lo que se necesita al sector privado”, insistió Braga.

Según el presidente del Consejo Mundial del Agua, el mejor modelo sería el de sociedades público-privadas, con una “fuerte regulación” y una adecuada fiscalización para garantizar que los proyectos en torno al agua favorezcan a la totalidad de la sociedad y no sólo a los grupos económicos.

Acceso al saneamiento

Los proyectos más urgentes serían, según Braga, en los sectores de saneamiento básico, del que en América Latina carecen cerca de noventa millones de personas, y agua potable, a la que unos cincuenta millones no tienen acceso en la región.

Para remediar esa situación “se precisa tiempo y dinero” y, ante los problemas de financiación y presupuestos que enfrentan todos los Estados, “el sector privado debe ser considerado como una opción”, insistió.

“Invertir en agua es equivalente a invertir en salud, a invertir en seguridad alimentaria o en el propio desarrollo de una nación”, dijo Braga, quien también indicó que el sector privado pudiera participar en proyectos de aprovechamiento de aguas subterráneas o de desalinización en países con abundantes recursos marítimos.

Reutilización

Como complemento señaló que los países más pobres del mundo deberían promover la implantación de programas de reutilización del agua en las industrias y la agricultura, a fin de dotar de una mayor sustentabilidad a un recurso que comienza a escasear.

“Las recetas son conocidas y pasan por almacenar más, reutilizar más y desperdiciar menos, pero también es necesario invertir para poder garantizarle agua a los ciudadanos y a las industrias, pues de otro modo no habrá desarrollo”, sostuvo Braga.

Concienciar a todos los niveles

El Consejo Mundial de Agua, fundado en 1996 y que tiene su sede en Marsella (Francia), agrupa a unas 300 organizaciones de cincuenta países dedicadas al estudio y la promoción de políticas dirigidas a la concienciación y el cuidado de ese recurso.

Sin embargo, según Braga, se debe convencer sobre la necesidad de ese cuidado no sólo a los ciudadanos, sino también a los sectores políticos en todos los niveles.

“Se debe concienciar a la sociedad sí, pero también hay que crear conciencia entre los dirigentes, porque las decisiones y la voluntad política dependen de ellos”, declaró.

“El agua es un recurso insustituible, debe ser compartida entre múltiples finalidades y usuarios con seguridad y todos, gobiernos y sociedades,

Sobre Cristina Yuste García

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