Fotografía de archivo de aguas residuales. EFE/J.J. Guillén

Cantabria apuesta por la fitodepuración para limpiar aguas en núcleos rurales

13 septiembre 2016.-

Cantabria apuesta por la I+d+i de la fitodepuración para sanear aguas residuales en núcleos rurales pequeños, y para ello ya ha construido una instalación en Valdeprado de Liébana y prevé poner en marcha seis más como prueba piloto, dos de ellas asociadas a negocios de hostelería y previstas para 2017.

Dos más de esas seis fitodepuradoras piloto serían para estabulaciones ganaderas y las otras dos para pymes del sector lácteo, para el tratamiento de vertidos de queserías.

La idea es construir dos nuevas fitodepuradoras por año y actividad, empezando por las asociadas a negocios de hostelería, cuyos proyectos ya se están redactando.

Una de ellas está prevista en zona de montaña, en Pesaguero en un negocio de hostelería a más de 900 metros, y la otra seguramente estará en Ribamontán al Mar.

Programa Lamizal

Todo ello se incluye en el programa Lamizal, que se sirve de plantas autóctonas de Cantabria para depurar de forma natural las aguas residuales de pueblos pequeños, viviendas aisladas, negocios de hostelería, estabulaciones ganaderas o pequeñas empresas rurales.

La vicepresidenta de Cantabria y consejera de Medio Ambiente, Eva Díaz Tezanos, ha presentado este proyecto de investigación junto a Diego Cicero, presidente de la Asociación Ría, la entidad sin ánimo de lucro que lo realiza y que cuenta con una trayectoria de diez años en el campo de la fitorremedición.

Cantabria ya cuenta con una instalación de fitodepuración en Valdeprado de Liébana (Pesaguero), puesta en marcha dentro de la apuesta por técnicas alternativas de depuración mediante el programa Lamizal, que lleva seis meses de desarrollo en la comunidad y que durará cuatro años.

Ese nombre de Lamizal viene de la palabra de origen prerromano “Lama”, que significa “pradera húmeda” o “ciénaga”, y que podría equivaler a lo que se conoce como “humedales”.

Y es que en parte el proyecto se basa en la creación de humedales artificiales para la recuperación sostenible de aguas residuales por medio del proceso de “fitorremediación”.

Se trata de aprovechar la capacidad de las plantas para descontaminar el medio ambiente, en este caso las aguas.

El programa Lamizal se basa en plantas macrofitas, que crecen de manera natural en los humedales y en las marismas, con tolerancia a la toxicidad y con gran capacidad reproductora y de oxigenar el medio.

Este programa se lleva a cabo en Cantabria gracias a la colaboración de la Asociación Ría, el Gobierno regional y el Centro de Investigación del Medio Ambiente (CIMA).

Ventajas

La vicepresidenta ha explicado que hasta ahora las técnicas de saneamiento en los pueblos se han basado en la utilización de fosas sépticas, infiltración en el terreno y líneas de fangos, unos métodos que se han demostrado “ineficaces” e “insostenibles”.

Y ello porque el mantenimiento de estas depuradoras recae en los pequeños ayuntamientos, que en muchos casos carecen de recursos económicos y personal técnico adecuado.

Como contrapartida, el programa Lamizal conlleva numerosos beneficios respecto a los métodos tradicionales, hasta 24 según la Asociación Ría.

Entre otras ventajas, están el impacto mínimo de las obras de construcción, el consumo energético cero, la no utilización de productos químicos, la integración paisajística o la creación de microhábitat de interés para la biodiversidad.

Y sobre todo el menor coste de desarrollo de instalaciones de depuración, entre un 60 y un 80 % más bajo, con gastos de mantenimiento que también son inferiores, entre un 80 y un 90 %, según los datos que maneja el Ejecutivo.

La vicepresidenta ha apuntado que el coste de la depuradora de Valdeprado de Liébana ha sido de 50.000 euros frente a los 150.000 euros que supondría asumir una instalación convencional.

Además, el mantenimiento de esta fitodepuradora ronda los 262 euros al año, mientras que en una convencional la cifra alcanza los 2.730 euros anuales.

El único ‘pero’ que se podría poner a este método es la gran cantidad de superficie que se requiere para crear estos humedales artificiales para la depuración.

Díaz Tezanos ha dicho además que la idea es equiparar los servicios de depuración de los pequeños núcleos rurales, de menos de 250 habitantes, que carecen de saneamiento, con los más grandes que ya tienen este servicio (un 90 % de la población de Cantabria).

Sobre Alberto Jiménez López

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