Vista general de la E.D.A.R. de Archena (Murcia). EFE/J.J. Guillén
Vista general de la E.D.A.R. de Archena (Murcia). EFE/J.J. Guillén

Visitamos la E.D.A.R. de Archena, centro neurálgico del Life Celsius

15 febrero 2016.-

La Estación Depuradora de Aguas Residuales (E.D.A.R.) de Archena (Murcia) albergará la tecnología necesaria para el desarrollo por parte de Acciona Agua del proyecto Life Celsius de la UE, que consistirá en la implantación de un sistema de tratamiento de las aguas residuales con menor coste energético y mayor eficiencia destinado a climas cálidos y que cuenta con el apoyo de la Entidad Regional de Saneamiento y Depuración de Aguas Residuales de la Región de Murcia (ESAMUR).

La planta recibe un caudal medio de unos 300 metros cúbicos por hora de aguas residuales en bruto de diversa procedencia, desde la propia población de Archena, pasando por industrias agroalimentarias y conserveras de la zona o fabricantes de detergentes y lejías, pero también recibe agua de lluvia y todo el material arrastrado por ella.

Recorremos la instalación con María del Mar Micó, ingeniera química de Acciona Agua y directora del proyecto, quien nos ayuda a comprender los procesos de depuración asociados a las aguas residuales urbanas.

Desbaste de sólidos

En un primer proceso, el agua en bruto pasa a una arqueta, de ella a una serie de rejas donde se lleva a cabo la retirada de las partes bastas o desbaste de sólidos gruesos, donde se retienen plásticos, trapos, maderas que puedan haberse arrastrado por una escorrentía, etc.

“Cuando esta zona se colmata por exceso de sólidos, una pinza gigante mecánica baja, pesca y lo saca a un contenedor, que después es retirado y los residuos gestionados”, explica Mª del Mar.

Desarenar y desengrasar

A continuación, el agua residual, ya sin sólidos bastos, pasa a una zona de desarenado, donde se eliminan las partículas más pequeñas, normalmente inorgánicas, que no se degradan en la depuradora, “más bien al contrario, dificultan el trabajo de las bombas”, y que después son igualmente volcadas a un contenedor para su gestión.

Mª del Mar relata que este agua desarenada se usa para hacer funcionar una pequeña planta piloto que sirve de base al Life Celsius. Se trata de un digestor anaerobio con membrana externa que se instaló en la depuradora en el marco del proyecto OptiAnMBR y que hoy demuestra que es posible ahorrar energía al tiempo que se produce biogás.

Detalle de la E.D.A.R. de Archena (Murcia). EFE/J.J. Guillén
Detalle de la E.D.A.R. de Archena (Murcia). EFE/J.J. Guillén

Continuamos la visita en la que la directora del proyecto nos muestra la zona de desengrasado y nos explica que las grasas extraídas de las aguas residuales tienen un origen tan diverso que hoy por hoy no existe la tecnología capaz de reutilizarlas y han de ser gestionadas como residuos. “Lo que nos interesa es quitarlas, porque son muy dañinas para el medio ambiente”, asegura.

Airear y decantar

La primera fase del tratamiento secundario la constituye el reactor biológico, donde las aguas residuales resultantes de lo procesos de desarenado y desengrasado son aireadas durante 18 a 40 horas en unas balsas de tipo carrusel impulsadas por un sistema de soplantes y una noria, con objeto de favorecer el crecimiento de bacterias que se encargarán de degradar la materia orgánica.

“Hay cuatro soplantes que funcionan con motor y una de levitación magnética, cuyo funcionamiento es más eficaz al no haber roces con las piezas suspendidas en un campo magnético y hay menor pérdida de energía que en una soplante más convencional”, asegura Mª del Mar.

En la siguiente fase, el decantador secundario, una pasarela con una rasqueta en su parte inferior transmite un movimiento lento “que permite que el agua se tranquilice y las partículas caigan al fondo y sean empujadas hasta el desagüe”, desde donde pueden ser retiradas ya por camiones que se las llevan para compostar y utilizar como abono, señala Mª del Mar.

Detalle del decantador secundario de la E.D.A.R. de Archena (Murcia). EFE/J.J. Guillén
Detalle del decantador secundario de la E.D.A.R. de Archena (Murcia). EFE/J.J. Guillén

Afinar el proceso

“No obstante, aún quedaría un tratamiento terciario, en el que afinamos aún más”, matiza, porque “aunque visiblemente no se aprecie nada hay que hacerlo para obtener mejores calidades”, siempre en base a los estándares que imponga la administración en la zona.

Este tratamiento terciario es el que tiene el abanico más amplio, “hay mucho tratamiento físico, pero también físico-químico”. Concretamente en la E.D.A.R. de Archena, este tratamiento consta de cuatro fases, unos filtros de arena que retienen las partículas más pequeñas -llamado decantación lamelar arrastrada por arena-, un tanque de policroruro que ayuda a la desecación de los fangos, un tratamiento ultravioleta y un laberinto de cloración.

EFE/J.J. Guillén
EFE/J.J. Guillén

Desecación de fangos

En la zona para desecación de fangos se trata de eliminar la máxima cantidad de agua posible para reducir el peso, lo que redunda en un ahorro de costes de transporte y de gestión de residuos; para ello, a la salida de los decantadores secundarios, estos fangos se trasladan a un tanque donde se lleva a cabo su espesamiento por gravedad y posteriormente a un sistema de centrífugas que retiran el agua sobrante antes de ser trasladados a una tolva para su retirada en camiones.

Desinfección y purificación

El agua es desinfectada por luz ultravioleta, “que ataca las paredes celulares de las bacterias y las desactiva, es decir, golpea las proteínas que forman la membrana celular y la rompe”, explica la directora del proyecto; a continuación, un tanque de cloración hace circular el agua en forma de laberinto para asegurar que la mezcla con el cloro, que es dosificado por unas bombas, es la correcta.

Finalizamos la visita en el río Segura, donde comprobamos que una tubería de gran diámetro vierte el agua resultante de este proceso, sin olor y sin color, purificada y limpia, sin afección al medio ambiente.

Sobre Cristina Yuste García

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